Reflexiones de un sábado con lluvia y frío

Después de una semana llena de actividades académicas, el sábado está tranquilo, silencioso, lleno de tiempo, frío y lluvia en mi ciudad. En realidad, el sueño está llegando con una fuerza provocada por el almuerzo (tacos, queso cheddar picante, cerveza, nachos) y por eso tengo dificultad de escribir. Pero intento, pues el post es de los que salen por las manos, aunque los ojos estén cerrados (o cerrando poco a poco, casi totalmente).

Bueno, mi post resulta de una reflexión que hice a partir de dos videos musicales que me encantan: Concert for George (2003), en homenaje al ex-Beatle George Harrison, y la música La gravedad de la teoría, del cantante sevillano Albertucho. Me encantan los videos por razones distintas, pero relacionadas, obviamente.

Concert for George es un concierto presentado por su amigo Eric Clapton un año después de su muerte. Harrison, desde el tiempo de los Beatles (en 1968), ha seguido la cultura indiana en su vida, y un homenaje a George no podría ser diferente de lo que fue: un concierto con amigos y familiares construído como una ceremonia Indú. El video es una mezcla de alegría, emoción, música, cultura, luz, arte y espiritualidad. Es una reflexión sobre lo que queremos y podemos en nuestra vida. Eso tengo pensado mucho en los últimos tiempos. Pero George murió con una enfermedad provocada en muchos casos por la propia persona – el cáncer -, sea por alimentación, sea por la angústia. En muchos casos somos los creadores de ella y debemos tener cuidado.

El otro video es sencillo y corto. Una música, solamente. Pero es también lo que vengo pensando mucho hace tiempo, especialmente desde la mitad del año pasado. Si trata de los valores materiales que damos a las cosas, sin pensar en los reales significados de la vida. Albertucho canta: “Ser humano, ser inútil que no vuela, ser inútil que ahora vive, solo para trabajar. Inconsciente, de la pérdida de sueño, por complejos deprimente y obsesión por los billetes, que tenemos que olvidar”. En realidad, la obsesión por los billetes jamás fue mi fuerte. Claro que tener dinero es bueno y también importante para que tengamos otras cosas (especialmente las que me encantan de realidad, como poder viajar y conocer cultura). Pero no puede ser todo lo que hacemos. No puede ser la razón, el objetivo único para todo. Necesitamos cambiar.

Y cuando escucho todo eso, junto con otras cosas que sigo pensando siempre, como lo que me espera en la vida. Miro mi família y el tiempo que dejo para ella y me pregunto si lo que hago es correcto, es decir, si el tiempo que ellos tienen conmigo y yo con ellos es lo suficiente. Hoy, mirando Melissa, pensé que cuando ella llegar a mi edad tal vez no esté vivo para compartir con ella su sabiduría. Posiblemente estaré viejo para vivir. Lo mismo para Pedro y Julia, que estarán un poco más viejos, pero sobre igualmente poco tiempo para nosotros. No sé si estaré vivo para acompañar las alegrías de los dos cuando llegaren a una edad un poco más avanzada que la mía. La vida es muy corta y debemos vivirla con la intensidad que ella merece. En realidad, no hay nada que hacer sobre la vida. Ella es uno de los más fuertes misterios que tenemos y al mismo tiempo la única seguridad (el fin de ella).

Pero, complementando estos pensamientos, quedo mirando mi esposa Luciana y pensando si estamos haciendo las cosas ciertas, las opciones correctas. Hemos decidido cosas importantes ultimamente que, creo, serán fundamentales para que tengamos una vida com ella merece ser vivida – intensamente -, aunque eso exija cambios en las coordinadas originales de nuestras vidas. Para tanto, planes fueron reconstruídos y esfuerzos serán necesarios, pero justificados. Esos cambios serán parte de un cambio más intenso que harán otros sueños (nuestros, aunque en otros momentos) sean reales en nuestro cotidiano.

El camino todavía no está definido. Hay sitios que ocupan un poco del tiempo que tenemos. Hay ciudades que nos dejan “en casa” y nos provocan ganas. Calles que nos ofrecen una sensación de intimidad y, seguramente, de tranquilidad. Obviamente, estas ganas son las mismas que un día me llevaron a la Kra 7. Son impresiones de 7 días. Pero al mismo tiempo son compatibilidades culturales que nos dejan así, con esperanzas y ganas especiales. Una mezcla de sentimientos helados y calientes. Una composición intercultural que refleja nosotros mismos. Una realidad donde el respeto a los demás, donde existen problemas pero también solución.

Ojalá estos esfuerzos todos sean justificados por el futuro (el mistérios, siempre). Ojalá eso pueda hacer con que pueda vivir más intensamente con mi família. Ojalá pueda aprovechar, saborear mejor los momentos que el pasaje por la Tierra me ofrece. Un paisaje, el viento frío de invierno, el calor del verano, la luz del día, los brillos de la noche, el perfume de la naturaleza, la sonrisa de mis amores en el tiempo que me sobra. Siento que está acabando a cada día y quiero vivirlo de la mejor manera.

No creo que la búsqueda hecha por George Harrison y sus otros tres amigos (Lennon, Paul y Ringo) fue en el sitio correcto. Hay otras direcciones donde la paz puede ser encontrada, especialmente dentro de nosotros. Para eso, es fundamental que se haga lo mejor para su familia. Seguramente, a lo mejor, eso significa vivir intensamente y con el correcto valor: el amor.

“La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, cante, llore, baile, reía y viva intensamente antes que la cortina se cierre y la obra termine sin aplausos.”(Charlie Chaplin)

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